lunes, 8 de marzo de 2010

Subvención para Asociaciones Universitarias en Galicia

La Xunta de Galicia convoca subvención para Asociaciones Universitarias.
Si estás inscrito en el registro de alguna facultad de [Galicia], te puede interesar esta convocatoria.
CONSELLERÍA DE EDUCACIÓN E ORDENACIÓN UNIVERSITARIA Orde do 17 de marzo de 2010 pola que se aproban as bases e se procede á convocatoria de axudas a asociacións de estudantes universitarios para o curso académico 2009/2010.
Plazo presentación: 26.IV.2010
Ref.: DOGA 26.III.2010
Puedes ver más convocatorias de [subvenciones]

domingo, 7 de marzo de 2010

Montecelo presenta su página web

El pazo de montecelo ya tiene página web. En esta casa de convivencias se realizan multitud de actividades formativas de inspiración cristiana, su dirección espiritual está encomendada al Opus Dei, institución de la Iglesia Católica . El Pazo está situado en Paderne, en lo alto de un mirador natural sobre la ría de Betanzos. Es un lugar perfecto para pasar unos días de descanso, de retiro espiritual o para hacer deporte. Junto al Pazo se encuentran las instalaciones de los campamentos de verano de Montecelo. Son miles los chicos y chicas que han pasado sus días de vacaciones de verano en este campamento. Varias asociaciones juveniles como Doira, Rueiro, Senra, etc. organizan campamentos en las fechas de junio y julio para chicos de Galicia.

jueves, 4 de marzo de 2010

Entrevista a una chica del Opus Dei

“Viviendo a tope el presente es como nos estamos asegurando el futuro”
De pequeña tenía los sueños muy claros. Soñaba y quería llegar a ser intérprete y trabajar en la ONU... Mariana Biskina, numeraria auxiliar bielorrusa, cuenta cómo cambió de planes al venir a vivir a Granada.
De pequeña tenía los sueños muy claros. Soñaba y quería llegar a ser intérprete y trabajar en la ONU. Con seis años fue admitida en un colegio especializado; era un Liceo con énfasis en los idiomas extranjeros y estuve allí hasta los 16 años. La verdad es que los idiomas era lo mío. Capaces de entregar su vida a Dios Me vine a España para completar mi formación y me licencié en la Universidad de Granada. Sin embargo, mi vida cambió de rumbo. No puedo decir que fue una decisión fácil, pero cuando la tomé pensé muchas cosas: que había bastante gente como yo, con sueños, ideales grandes, incluso mejor preparados que yo, con más cualidades y que podían alcanzar su sueño de trabajar en la ONU o cualquier organismo internacional, hacer cosas grandes, colaborar con proyectos importantes en la vida; y, sin embargo, pocos eran capaces de entregar su vida a Dios… Descubrí que las personas del Opus Dei que conocía en aquel momento, profesionalmente se dedicaban a las tareas del hogar, cuidaban de los Centros del Opus Dei. Y muchas veces su preparación profesional previa no se adecuaba para nada a lo que estaban haciendo en ese momento. Y sin embargo estaban contentas, felices, cuidaban de su familia.


Como el base en el baloncesto

Entonces comprendí una cosa muy importante para mi vida: que ellas eran como el base en el baloncesto: está allí y hace que los demás puedan meter canastas. Sin ellas, pienso que la vida de muchas personas no sería igual. A mí las tareas del hogar no me disgustaban, pero jamás pensé que pudieran constituir mi vocación profesional. Y en el Centro del Opus Dei aprendí que limpiar el polvo puede ser una tarea apasionante y que para hacer una tortilla hace falta tener mucho arte, y que incluso puede ser oración.



El miedo a la palabra “servir”

Hay mucha gente que está muy sola y que cuando vuelve a su casa no tiene a nadie que le espere, que le cuide, que esté allí para servirle. La gente tiene miedo a la palabra servir: la confunde con humillarse. Y sin embargo, “servir”, etimológicamente significa “hacer favores”. Y todo el mundo necesita que le hagan favores… Es verdad que no estoy trabajando en la ONU. Los idiomas me siguen gustando y me están siendo muy útiles. Estoy haciendo un trabajo que me encanta y que me ofrece un campo para el desarrollo profesional muy amplio. Estoy haciendo algo que realmente me apasiona. Intento que mis sueños se asemejen a los sueños de Dios, pero ahora, más que soñar me dedico a vivir: pienso que, viviendo a tope el presente es como nos estamos asegurando el futuro.

La vida de un panadero del Opus Dei en Galicia

Cuando Dios se mete en la vida de un panadero

Tengo una panadería en la que trabajamos cuatro hermanos y cuatro empleados, en una villa que es más famosa por sus gaiteros que por su pan, aunque yo no sé tocar la gaita. Vivo en Soutelo de Montes, Pontevedra. En el mapamundi Soutelo está entre las provincias de Ourense y Pontevedra. Y claro, entre el cocido de Lalín y el pulpo de O Carballiño, no puede faltar el pan.

Pero tú que estás leyendo esto, vas a pensar ¿Por qué rayos estoy yo en esta página? Pues muy fácil. Sigue mi relato.
Opus Dei -

Me llamo Javier Darriba. Soy agregado del Opus Dei y trabajo como panadero en Soutelo de Montes (Pontevedra). Pienso que el único que tiene derecho a meterse en la vida de cada uno es Dios, la Belleza, la Grandeza. Pues bien, Dios se metió en mi vida hace unos años. Yo había escuchado cosas sobre el Opus Dei pero nunca había hablado con alguno de sus miembros hasta que me fui al servicio militar y allí conocí a una persona que pertenecía a la Obra.

Entonces era yo un cristiano que cumplía más o menos. Iba a los entierros y a los funerales –como la mayoría de los gallegos–. También muy de cuando en cuando me confesaba. Y todo eso gracias a mis padres que eran muy buenos cristianos y formaron muy bien a sus hijos.

Opus Dei -
En el servicio militar comencé a ir más a la santa Misa, a confesarme... Me di cuenta que si tú le das uno a Dios, Él te da el ciento por uno. Así comencé a ver que Dios me pedía más y, por otro lado, a mí el oficio de panadero me gustaba mucho y estaba muy ilusionado. Este punto fue decisivo, ya que Dios me puso delante personas de la Obra que me hablaban de ser santo en mi trabajo profesional. Me explicaban que no hace falta salir del mundo, sino que uno se puede santificar haciendo lo que hace, pero haciéndolo por amor a Dios. Me animaban a trabajar mejor, a tener espíritu de servicio y todo a pesar de los defectos que pueda tener uno.

Todo esto no suponía cambiarme la vida. Una vez que solicité la admisión en la Obra seguí haciendo lo que hacía antes, pero mucho más contento y con mucha más ilusión.

Una manifestación de los efectos del espíritu de la Obra en mi vida profesional –buscando la santificación del trabajo-, es que ampliamos la variedad de productos del negocio. Comezamos a hacer empanadas, bollería, repostería... Además de formarme a través de cursos.
Opus Dei - Monumento os Gaiteiros de Soutelo (elcorty)
Monumento os Gaiteiros de Soutelo (elcorty)

Mis vecinos lo que más notaron al ser del Opus Dei es que voy a la santa Misa todos los días: es una señal externa de algo interior y no sujeto a un horario; pero lo que se ve es también importante. Esto a la gente le costó lo suyo entenderlo. Las viejecitas querían que ayudase a Misa, que les rezase el rosario y el Vía Crucis. Yo no lo admití porque quería que entendiesen cómo una persona corriente tiene la misma obligación de ser santo que un religioso o un sacerdote. A veces, la gente confunde, como me pasó hace años, aquella vez que fui a casa de un difunto del pueblo y al entrar su viuda dijo a los presentes: “Callad todos que Javier nos va a rezar un responso...”.

Ahora, con el pasar de los años y después de la canonización de San Josemaría Escrivá de Balaguer, la gente ya se da cuenta que no voy para cura ni para fraile –a los que tanto admiro y tanto quiero–. Me consideran uno más de los suyos.
Opus Dei -

En estos años fue creciendo mi devoción a San Josemaría. Y también trato de extenderla entre las personas que conozco. Recuerdo cómo un día llegó una pareja joven a mi despacho del pan. Estaban buscando un mecánico que les arreglase el coche que se paró allí delante de mi negocio. Terminé de despachar. Luego salí y fui hasta el vehículo. Yo no tengo ni idea de mecánica, pero me encomendé a San Josemaría y les pedí que abrieran el capó para ver el motor del coche. Así lo hicieron. Le eché una ojeada, mientras le pedía a San Josemaría que les arreglase el coche. Le mandé cerrar y que accionaran el contacto del coche. Así lo hizo el joven y el vehículo encendió como si no tuviese nada. La pareja preguntó: ¿qué le has hecho?, sorprendida de que sin hacer nada el coche arrancase. Yo repuse: -Ahora les traigo el mecánico. Fui a la tienda y cogí unas estampas para la devoción a San Josemaría. Se las entregué a la vez que les decía: -Este es el mecánico. Ellos marcharon felices y con el problema solucionado y yo me quedé pensando cómo ‘funciona’ acudir al Fundador del Opus Dei.

También trato de poner a mis amigos en contacto con la Obra. Y, a veces, las cosas ocurren más rápido de lo que se prevé. Marcelo es mi amigo y tiene dos hermanos en Brasil. Le gustaron los retiros y las actividades de formación cristiana a los que le llevé, porque es “conocer más a Dios, pero seguir con mi trabajo”, decía Marcelo. Cuando se incorporó a los medios de formación, al poco tiempo puso en contacto con la labor de la Obra a sus hermanos él mismo buscando en Internet las direcciones de centros de la Obra en Brasil. A los dos días, tras su gestión, ya estaban sus hermanos acudiendo a medios de formación cristiana en un Centro de la Obra al otro lado del Atlántico.

Videos Testimonio

Aquí puedes ver varios testimonios de personas del Opus Dei

miércoles, 3 de marzo de 2010

Lista de libros

ESCRITOS DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ


El Fundador del Opus Dei ha publicado unos libros estupendos y muy difundidos: de cada uno se han publicado más de 400.000 ejemplares en varios idiomas. Los podemos ordenar así:
Libros para la oración .- Contienen reflexiones muy breves que dan pie a una conversación con Dios y fomentan los deseos de mejora propia:
Camino .- Es el libro más famoso de san Josemaría Escrivá. Se han publicado más de 4.500.000 ejemplares en 43 idiomas. No dejen de leerlo.
Surco .- Con la misma estructura que Camino. Su último punto no es el mejor, pero es simpático y no se olvida.
Forja .- Similar a los anteriores. Se puede destacar el primer punto, muy citado y animante.
Libros para la lectura espiritual .- Recopilación de meditaciones que san Josemaría predicó y preparó para su edición:
Es Cristo que pasa .- Homilías ordenadas siguiendo las fiestas del año. Podemos destacar la primera.
Amigos de Dios .- Estupendas meditaciones en torno a diversas virtudes cristianas. Termina con la famosa homilía "Hacia la santidad".
Amar a la Iglesia .- Reúne tres predicaciones en torno a la Iglesia y el sacerdocio. Es una obra menor de la que sólo se han publicado 40.000 ejemplares.
Libros para devociones .- Contribuyen a vivir con atención y piedad dos devociones cristianas:
Santo rosario .- Libro ágil y breve que ayuda a contemplar los misterios del santo rosario.
Via crucis .- Sigue las estaciones del via crucis añadiendo pequeños párrafos para meditar en la pasión de nuestro Señor.
Libros varios .- El primero es tan bueno como los ya citados, pero los otros dos son de menor interés y poca difusión:
Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer.- Contiene entrevistas que varios medios de comunicación realizaron al fundador del Opus Dei. Al final se añade la célebre homilía: "Amar al mundo apasionadamente".
La abadesa de las Huelgas .- Libro técnico jurídico que publica la tesis doctoral de san Josemaría. No lo lean ustedes, salvo que el tema les interese.
Discursos sobre la universidad .- La Universidad de Navarra recopila aquí varios discursos académicos de san Josemaría.

BIOGRAFÍAS SOBRE EL FUNDADOR DEL OPUS DEI


Al paso de Dios .- Una biografía ágil y muy conseguida escrita por François Gondrand.
Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei.- Un buen libro de Salvador Bernal, con abundantes citas de san Josemaría.
El Fundador del Opus Dei .- (En un sólo tomo). Primera de Andres Vázquez de Prada, es una buena biografía e históricamente precisa. Incluso usa un lenguaje de la época, que no a todos gusta.
El Fundador del Opus Dei .- (En tres tomos). También del historiador Andrés Vázquez de Prada, es la biografía más documentada y extensa.
El hombre de Villa Tevere .- De Pilar Urbano. Buena biografía, muy difundida.
Opus Dei. Vida y Obra del Fundador Josemaría Escrivá .- El historiador alemán Peter Berglar realizó esta meditada biografía, donde reflexiona en los hechos que acontecieron.
Tiempo de caminar .- Una buena aportación de Ana Sastre.
La fundación del Opus Dei .- Escrita por el historiador John Coverdale, también tiene su interés.
Historia de un sí . Vida del beato Josemaría.- Biografía infantil escrita por Miguel Ángel Cárceles e ilustrada por Isabel Torra. Un libro lindo y agradable.
Huellas en la nieve .- Breve biografía realizada por Dennis Helming. Con fotos abundantes.

LIBROS SOBRE LA HISTORIA DEL OPUS DEI


Se incluyen aquí libros que narran historias del desarrollo del Opus Dei en algunos lugares.
Soñad y os quedaréis cortos .- Pedro Casciaro narra maravillosamente los comienzos del Opus Dei, donde él mismo tuvo parte importante. No dejen de leer este libro.
Un mar sin orillas .- Antonio Rodríguez Pedrazuela narra el inicio del Opus Dei en Centroamérica, donde el propio autor intervino. Un buen libro.
Antes, más y mejor .- Lázaro Linares narra el inicio de la labor del Opus Dei en torno a Tajamar en el Madrid de los años cincuenta.
El historiador José Orlandis escribe tres libritos con historia del Opus Dei vivida por él mismo. Son éstos:

- Años de juventud en el Opus Dei.

- Memorias de Roma en guerra

- Mis recuerdos: primeros tiempos del Opus Dei en Roma.
.
Con un sueño en África .- Olga Merlin relata los comienzos del Opus Dei en Kenia, donde ella contribuyó activamente en mejorar la condición de la mujer africana. Un gran libro.
Esther Toranzo escribió dos libros narrando historias del Opus Dei en África:

- Deja que Africa te hable.

- En el corazón de Kenia
.
Yauyos : una aventura en los Andes.- Samuel Valero recuerda los comienzos de la Prelatura territorial de Yauyos, encomendada al Opus Dei. Libro breve y entretenido.
Abancay. Un obispo en los Andes peruanos .- por mons. Enrique Pèlach.
Vale la pena .- José María Casciaro narra sus recuerdos en los primeros años del Opus Dei.
Memoria ingenua .- Alfons Balcells relata sus vivencias en los comienzos del Opus Dei en Barcelona.
Gaztelueta : un estilo educativo.- Ramón Pomar escribe la historia del primer colegio del Opus Dei.

LIBROS SOBRE PERSONAS DEL OPUS DEI


Antonio Bienvenida .- Rafael Gómez López-Egea escribió esta biografía de un conocido torero español del Opus Dei. Un libro estupendo.
Ernesto Cofiño .- José Luis Cofiño y J.M. Cejas escriben la vida apasionante de este médico del Opus Dei en Guatemala.
Eduardo Ortíz de Landázuri: el médico amigo .- Escrito por Pedro López-Escobar y Pedro Lozano.
Guadalupe Ortíz de Landázuri .- Mercedes Eguíbar narra aquí el inicio en Méjico de las mujeres del Opus Dei.
José Miguel Cejas ha escrito varias biografías sobre miembros del Opus Dei:

- Montse Grases. La alegría de la entrega.

- José María Somoano. En los comienzos de la fundación del Opus Dei.

- La paz y la alegría. María Ignacia García Escobar en los comienzos del Opus Dei
.
Isidoro Zorzano .- José Miguel Pero-Sanz relata la vida de este ingeniero, uno de los primeros miembros del Opus Dei.
Páginas de amistad. Relatos en torno a Encarnita Ortega .- Maite del Riego Ganuza escribe sobre una de las primeras mujeres del Opus Dei.
Himno a la Vida: una semblanza de Josep Serret .- Lluis Raventós Artés escribe este ameno libro sobre la vida de un empresario del Opus Dei.
Una nueva partitura .- La pianista Margarita Murillo Guerrero relata sus vivencias en el Opus Dei.
Despedidas y encuentros .- Luka Branjovic escribió estas memorias recordando su vida en Croacia, y en campos de concentración, y como periodista y profesor del Opus Dei.

TESTIMONIOS SOBRE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ


Mons. Álvaro del Portillo escribió estos libros sobre san Josemaría:

- Entrevista sobre el Fundador del Opus Dei.

- Una vida para Dios, Reflexiones en torno a la figura de Josemaría Escrivá.

Memoria del Beato Josemaría Escrivá .- Escrito por mons. Javier Echevarría.
Trabajando junto al Beato Josemaría .- De Rafael Gómez Pérez.
Maestro de buen humor . Por José Luis Soria.
Así le vieron. Testimonios sobre mons. Escrivá .- Rafael Serrano recopila estos textos de personalidades sobre el fundador del Opus Dei.
Un hombre de Dios. Testimonios sobre el Fundador del Opus Dei .- De eclesiásticos que conocieron a san Josemaría.
Flavio Capucci recopila milagros del fundador del Opus Dei en dos libros:

- Milagros de nuestro tiempo.

- Favores que pedimos a los santos.

ESTUDIOS SOBRE EL OPUS DEI Y SU FUNDADOR


El Opus Dei .- Por Dominique Le Tourneau.
El Opus Dei, una explicación .- De Rafael Gómez Pérez.
El Opus Dei en la Iglesia .- Por Pedro Rodríguez, Fernando Ocáriz y José Luis Illanes.
El itinerario jurídico del Opus Dei .- Por Amadeo de Fuenmayor; Valentín Gomez-Iglesias y José Luis Illanes.
Cornelio Fabro escribió dos libros sobre el Opus Dei:

- El temple de un Padre de la Iglesia.

- Santos en el mundo. Estudios sobre los escritos del Beato Josemaria Escrivá
.
Josemaría Escrivá como escritor .- De José Miguel Ibáñez Langlois.
Acción social del Cristiano. San Josemaría Escrivá y la Doctrina social de la Iglesia .- Por José Miguel Pero-Sanz, Jean Marie Aubert y Tomás Gutiérrez.
Santa María en los escritos de Josemaría Escrivá .- De Federico Delclaux.
La santificación del trabajo .- Por José Luis Illanes.
Hijos de Dios. La filiación divina que vivió y practicó San Josemaría Escrivá .- De Francisco Fernández de Carvajal y Pedro Beteta.
Tras las huellas del Beato Josemaría Escriva de Balaguer .- Víctor García-Hoz escribió este libro sobre la influencia de este santo fundador en la pedagogía.
Pueden descargar estos libros en varios lugares de internet. Por ejemplo, en iniciativas opus dei

martes, 2 de marzo de 2010

Carta del Prelado (marzo 2010)

Este año, en su mensaje para la Cuaresma, el Papa toca el amplio tema de la justicia. Refiriéndose a la clásica definición de esta virtud —dar a cada uno lo suyo—, Benedicto XVI explica que «aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por la ley. Para gozar de una existencia en plenitud, necesita algo más íntimo que se le puede conceder sólo gratuitamente: podríamos decir que el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle»[1].

Dar a cada uno lo suyo, en el ámbito de las relaciones humanas, es presupuesto indispensable para el desarrollo de una sociedad justa, verdaderamente humana; y en este sentido, cada uno ha de esforzarse por cumplir lo mejor posible sus deberes hacia los demás, sea individualmente, sea en el seno de la comunidad a la que pertenece: familia, empresa, sociedad civil. Pero no podemos conformarnos con eso. San Josemaría aconsejaba: «Practica la justicia, ampliándola con la gracia de la caridad»[2].



La honradez, la rectitud en el cumplimiento de los deberes hacia los otros, forma la base de una convivencia civil rectamente ordenada, aunque no es suficiente. El Señor se preocupó de curar a los enfermos, de alimentar a los que padecían hambre, etc.; pero se ocupó también, y sobre todo, de aliviar las necesidades espirituales: la ignorancia de las cosas divinas, la enfermedad del pecado... Porque, como escribe San Agustín, si «la justicia es la virtud que distribuye a cada uno lo suyo (...), no es justicia humana la que aparta al hombre del verdadero Dios»[3]. Por eso insistía nuestro Padre: «Convenceos de que únicamente con la justicia no resolveréis nunca los grandes problemas de la humanidad. Cuando se hace justicia a secas, no os extrañéis si la gente se queda herida: pide mucho más la dignidad del hombre, que es hijo de Dios. La caridad ha de ir dentro y al lado, porque lo dulcifica todo, lo deifica: Dios es amor (1 Jn 4, 16). Hemos de movernos siempre por Amor de Dios, que torna más fácil querer al prójimo, y purifica y eleva los amores terrenos»[4].




Estas consideraciones, al principio de la Cuaresma, nos ayudan también a poner en práctica la invitación a la conversión que la liturgia nos dirige a lo largo de estas semanas, en preparación para la Pascua. Para colaborar eficazmente a la implantación de un orden más justo en la sociedad, en primer lugar hay que poner orden dentro de nosotros mismos.



Ya advirtió Nuestro Señor, cuando reprochaba a los fariseos a propósito de los alimentos "puros" e "impuros", que nada hay fuera del hombre que, al entrar en él, pueda hacerlo impuro; las cosas que salen del hombre, ésas son las que hacen impuro al hombre[5]. En efecto, el corazón humano, herido por el pecado original y por los pecados personales, constituye la fuente de los mayores males; en cambio, en el corazón humano, sanado y elevado por la gracia, se halla también el origen de los mayores bienes.



El pecado original fue la causa de que se disgregara la primitiva comunión que unía estrechamente a los hombres con Dios y entre sí. Los pecados personales ahondan aún más esa fractura, hasta convertirla en profunda separación. Lo descubrimos en tantos aspectos de la vida individual y colectiva. Aunque abierto por naturaleza a los demás, el hombre «siente dentro de sí una extraña fuerza de gravedad que le lleva a replegarse en sí mismo, a imponerse por encima de los demás y contra ellos: es el egoísmo, consecuencia de la culpa original. Adán y Eva, seducidos por la mentira de Satanás, aferrando el misterioso fruto en contra del mandamiento divino, sustituyeron la lógica del confiar en el Amor por la de la sospecha y la competición; la lógica del recibir, del esperar confiado en los dones del Otro, por la lógica ansiosa del aferrar y del actuar por su cuenta (cfr. Gn 3, 1-6), experimentando como resultado un sentimiento de inquietud y de incertidumbre. ¿Cómo puede el hombre liberarse de este impulso egoísta y abrirse al amor?»[6].




Esta pregunta expresa la aspiración más profunda de cada persona, porque habiendo sido creados por amor y para el amor, todos los hombres y todas las mujeres —por mucho que a veces parezcan ocultarlo— aspiran a llenar su corazón de un amor puro y grande, que significa donación a Dios y a los demás por Dios, de modo que no quede espacio para el amor propio desordenado. Y esto sólo resulta posible con la ayuda de la gracia divina, que sana, fortalece y eleva nuestra alma; gracia que nos llega abundantemente, sobre todo, por medio de los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía.



Fomentemos, pues, en esta Cuaresma el deseo de renovación espiritual, cuidando mejor la preparación para acercarnos a la Confesión con la frecuencia debida, y esmerándonos en la preparación diaria para recibir al Señor en la Eucaristía. Además, hagamos lo posible para que las personas con las que tratamos habitualmente recorran esta misma senda. ¿Hemos concretado el modo de vivir las prácticas cuaresmales que la Iglesia recomienda para estas semanas? Buscar el trato con Nuestro Señor y con la Santísima Virgen, vivir con mayor generosidad el espíritu de penitencia, fijarse metas concretas de ayuda a los demás, también y ante todo en el apostolado, traza el camino para llegar con el alma bien dispuesta a recibir los frutos de la Pascua.



En este itinerario, adquiere gran importancia el esfuerzo por convertirse cada día a Dios, en algún punto concreto de nuestra existencia. Estos sucesivos cambios —quizá en cosas pequeñas, pero con la misma decisión que si se tratase de cuestiones grandes— resultan momentos de gran importancia para nuestra santificación. El Señor desea ardientemente que se produzca esa mudanza en nosotros, pero necesita nuestra colaboración personal. Recordemos aquellas palabras de San Agustín: «Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti»[7].



A impulsos del Espíritu Santo, los pequeños progresos diarios poseen la virtud de abrir de par en par las puertas de nuestro yo, para que la gracia divina lo purifique y lo encienda en el amor de Dios y del prójimo. Por eso, como escribió San Josemaría, «no podemos considerar esta Cuaresma como una época más, repetición cíclica del tiempo litúrgico. Este momento es único; es una ayuda divina que hay que acoger. Jesús pasa a nuestro lado y espera de nosotros —hoy, ahora— una gran mudanza»[8].




Consideremos que la palabra "justicia" tiene en la Sagrada Escritura una acepción muy profunda, sobre todo cuando se predica de Dios. En este sentido, designa sobre todo la santidad divina, que el Señor desea comunicarnos gratuitamente por medio de la fe en Jesucristo, como enseña San Pablo en la carta a los Romanos. Porque no hay distinción, ya que todos han pecado y están privados de la gloria de Dios y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que está en Cristo Jesús. A Él lo ha puesto Dios como propiciatorio en su sangre —mediante la fe— para mostrar su justicia[9].



Sólo unidos a Jesús por la fe y los sacramentos hacemos nuestra esa santidad, que Él nos ha alcanzado, muriendo en la Cruz por nuestros pecados y resucitando para nuestra justificación. «Aquí se manifiesta la justicia divina, profundamente distinta de la humana. Dios ha pagado por nosotros en su Hijo el precio del rescate, un precio verdaderamente exorbitante. Frente a la justicia de la Cruz, el hombre se puede rebelar, porque pone de manifiesto que el hombre no es un ser autárquico, sino que necesita de Otro para ser plenamente él mismo. Convertirse a Cristo, creer en el Evangelio, significa precisamente esto: salir de la ilusión de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y de su amistad»[10].



¡Qué bien se entiende, en este contexto, la constante predicación de nuestro Padre —primero, con su ejemplo— de revivir diariamente en la propia existencia «el papel del hijo pródigo»! Una enseñanza sobre la que hemos de retornar en todo momento, pero especialmente a lo largo de las próximas semanas. «La vida humana es, en cierto modo, un constante volver hacia la casa de nuestro Padre. Volver mediante la contrición, esa conversión del corazón que supone el deseo de cambiar, la decisión firme de mejorar nuestra vida, y que —por tanto— se manifiesta en obras de sacrificio y de entrega. Volver hacia la casa del Padre, por medio de ese sacramento del perdón en el que, al confesar nuestros pecados, nos revestimos de Cristo y nos hacemos así hermanos suyos, miembros de la familia de Dios.




»Dios nos espera, como el padre de la parábola, extendidos los brazos, aunque no lo merezcamos. No importa nuestra deuda. Como en el caso del hijo pródigo, hace falta sólo que abramos el corazón, que tengamos añoranza del hogar de nuestro Padre, que nos maravillemos y nos alegremos ante el don que Dios nos hace de podernos llamar y de ser, a pesar de tanta falta de correspondencia por nuestra parte, verdaderamente hijos suyos»[11].



Tendremos más facilidad para recorrer sin cansancio este camino, si permanecemos muy cerca de la Virgen Santa, nuestra Madre, y de San José, su castísimo Esposo. Acudamos a Ellos con gran confianza, en este año mariano que hemos comenzado a recorrer en la Obra, con la urgencia de renovar en la fiesta del Santo Patriarca nuestra dedicación en la Obra. Me han removido de nuevo otras palabras de San Josemaría, que hemos de ponderar con hondura. Refiriéndose al comienzo de la labor apostólica del Opus Dei entre las mujeres, decía a sus hijas: «Pensaba que en el Opus Dei no habría más que hombres. No es que no quisiera a las mujeres (...), pero antes del 14 de febrero de 1930, yo no sabía nada de vuestra existencia en el Opus Dei, aunque sí latía en mi corazón el deseo de cumplir en todo la Voluntad de Dios»[12]. Hijas e hijos míos, ¿buscamos alimentar esta disposición —el deseo de cumplir la Voluntad de Dios— a toda hora? ¿Comprendemos que sólo con esta vibración tiene sentido la conducta de una mujer, de un hombre cristiano?



En el mes pasado hice un rápido viaje a Valencia —invitado por el Arzobispo de la Archidiócesis en el marco del Año sacerdotal— y a Palma de Mallorca, en las Islas Baleares, donde la labor de la Prelatura está creciendo con fuerza. En los dos sitios toqué con la mano, una vez más, la necesidad de Dios que anida en tantas almas, y he contemplado cómo reciben con agradecimiento el espíritu del Opus Dei, que les facilita la búsqueda y el encuentro con la Trinidad Santísima en el quehacer cotidiano. Como siempre que emprendo estos desplazamientos, me apoyé en la oración de todas y de todos. ¡Seguid acompañándome siempre!



El próximo día 23 se cumplirá un nuevo aniversario del tránsito del queridísimo don Álvaro. Al recordar la constancia con que siempre nos impulsó hacia la Virgen, os sugiero que recurráis privadamente a su intercesión para que las gracias de este año mariano calen profundamente en vuestras almas.



A finales de mes, el día 28, conmemoramos un nuevo aniversario de la ordenación sacerdotal de nuestro Padre. Pidámosle por el Papa y sus colaboradores, por los demás Obispos, por los sacerdotes del mundo entero, por las vocaciones sacerdotales y religiosas, por la santidad de todo el pueblo de Dios, que Jesucristo ha adquirido al precio de su sangre[13].




Con todo cariño, os bendice



                                                    vuestro Padre



                                                     + Javier



Roma, 1 de marzo de 2010. 






[1] Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma del año 2010, 30-X-2009.



[2] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 77.



[3] San Agustín, La Ciudad de Dios XIX, 21.




[4] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 172.



[5] Mc 7, 15.



[6] Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma del año 2010, 30-X-2009.




[7] San Agustín, Sermón 169, 13 (PL 38, 923).



[8] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 59.



[9] Rm 3, 22-25.




[10] Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma del año 2010, 30-X-2009.



[11] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 64.



[12] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 11-VII-1974.




[13] Cfr. 1 Cor 6, 20; 7, 23.