2. ¿De qué se nos juzgará? Dios nuestro Señor nos juzgará sobre:
- Las cosas buenas que hemos hecho, incluidos los buenos deseos.
- Las cosas buenas que hemos dejado de hacer (omisiones).
- Las cosas malas que hayamos hecho, incluidos los malos pensamientos.
- Las consecuencias de nuestros actos.
4. ¿Cómo será el juicio particular? Sobre esto se sabe muy poco. Puede ser algo así: tras la muerte, el alma aún no ve a Dios, pero se encuentra con la majestad divina, su amor, justicia y misericordia. Entonces hay tres reacciones posibles:
- Si alguien muere sin haberse arrepentido de sus pecados graves, es incapaz de aceptar el amor divino y queda condenado al infierno para siempre.
- Cuando uno muere en gracia, pero sin haber hecho la penitencia que sus pecados reclamaban, siente la llamada del amor divino y la acepta para siempre, pero ve la necesidad de purificarse antes de poder ver a Dios, y se dirige temporalmente al purgatorio. Esto sucede con la mayoría de la gente.
- Algunas personas muy santas son llevadas directamente a la visión de Dios para siempre.
6. ¿Por qué conviene que haya un juicio final?; ¿no basta con el particular? La sentencia es la misma, pero conviene un juicio final para que las sentencias sean públicas, se aprecie la justicia divina, y aumente la gloria de Dios.
7. ¿En el juicio final se sabrá todo? En el juicio final saldrán a la luz pública las obras buenas y malas de cada persona con sus consecuencias. Incluidas las omisiones u obras buenas que se dejaron de hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario